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viernes, 6 de abril de 2012

Día Segundo del cómputo de Omer





Gvura Shebi’Chesed

Gvurá
de Jesed


Disciplina en el Amor




RECORDANDO:
El amor sano debe incluir siempre un elemento de disciplina y discernimiento: cierto grado de distancia y respeto por el otro, una evaluación de la capacidad del otro para contener tu amor.

PREGUNTAS:
-¿Es mi amor suficientemente disciplinado?
-¿Toman otr@s ventajas de mi naturaleza de dar?
-¿Veo a mi amad@ como una extensión de mí mism@ y mis necesidades?
-¿Tomo en cuenta la capacidad de mi pareja de recibir amor antes de dárselo?



EJERCICIO:
Ayuda a otros en sus planteamientos y términos... No impongas los tuyos.


Rabí Akiva dijo que el amor a Israel, y Amarás a tu prójimo como a ti mismo -(Levítico 19:18)-, "son los principios más grandiosos y abarcadores de la Torá".
Cuando se le acercó un converso pidiéndole: "enseñame toda la Torá sobre un pie" Hilel le respondió: "no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti".
Esta es toda la Torá en un pie, el resto es sólo comentario: "ve y aprende".

El Baal Shem Tov enseñó que "el verdadero Ahavat Israel es amar desde lo profundo de nuestro corazón a cualquiera "a quien no hayamos visto jamás". Esto implica que nuestro amor por Israel está basado en la identidad supraracional de las almas, sin considerar ninguna causa consciente de ningún tipo, como la amistad, etc.

Rabí Shneur Zalman de Liadi dijo: que el amor a Israel es de hecho la consumación del amor a Di-s, porque cuando se ama a Israel "se ama a lo que nuestro Amado ama, porque Di-s ama a Israel, como está dicho: "Yo te amo, dice Di-s".
Al amar a Israel se debe estar consciente de que cada persona posee una cualidad sagrada, única que no se compara con la de ningún otra. Esta es la raíz esencialmente supraracional de amor que nos hace a todos uno y hermanos "hijos de Di-s" y "sin motivo alguno".

Ahavat Israel, es primero: la experiencia de que todos somos: "ADN", "células" u "órganos" de un cuerpo espiritual único, cuya sangre y fuerza de vida fluye a través nuestro y nos conecta a todos.
Segundo: es experimentar un "ser" completamente común a todos, que nos abarca y contiene. A nivel de la primera experiencia se puede sentir todavía el mal emanando del otro, mientras que en el segundo nivel "todos los errores son tapados (se vuelven invisibles) por el amor".



Shalom!
Yahy'h

Día primero del cómputo de Omer


Jesed Shebi’Jesed

Amor en el Amor



Amor es el componente que, individualmente, es el más poderoso y necesario en la vida.

Amor es el origen y fundamento de todas las interacciones humanas. Es tanto dar como recibir. Nos permite llegar más alto y más allá de nosotros mismos; sentir a otra persona y que esa otra persona nos sienta a nosotros, Es la herramienta por medio de la cual aprendemos a sentir la más excelsa realidad — Di-s.

El amor sano debe incluir siempre un elemento de disciplina y discernimiento: cierto grado de distancia y respeto por el otro, una evaluación de la capacidad del otro para contener tu amor. El amor debe ser templado y encaminado apropiadamente.

Pregúntaselo a un padre que, en nombre del amor, ha malcriado a su hijo; o a alguien que sofoca a su esposo o esposa con su amor y no le permite al otro un espacio propio para sí mismo. Es necesario el amor con discreción para evitar la entrega a quienes usarán el amor para perpetuar una conducta negativa.

Armonía en el amor es aquella que combina ambos aspectos del amor, el de jésed y el de Gvurá. El amor armonizado incluye empatía y compasión. Con frecuencia se da amor con la expectativa de recibir amor a cambio. El amor compasivo es dado desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, incluso cuando el otro no merece amor. Tiferet es dar también a aquellos que te han herido. Reconoce la disciplina de Gvurá y, no obstante ello, convoca al amor compasivo hacia todos.

Con frecuencia puedes quedar “trabad@” en el amor, imposibilitad@ de perdonar a tu ser querido o ceder en tu postura frente a la del otro. Introduce pues, el aspecto de humildad en el amor, la habilidad para elevarte por encima de ti mism@ y perdonar o ceder ante quien amas, sólo en virtud del amor, aun si estás convencid@ de que tienes razón. El amor arrogante no es auténtico amor.

Para que el amor sea eterno requiere vinculación, una sensación de unión que cristaliza el amor con un esfuerzo mancomunado, El amor eterno requiere de una conexión, afinidad y unión íntimos, una que beneficia a ambas partes. Esta vinculación rinde sus frutos, el fruto surgido de una sana unión.

El amor maduro viene con —y trae consigo— dignidad personal, un sentimiento íntimo de nobleza y majestuosidad. Te permite conocer tu lugar especial y tu contribución en este mundo. Todo amor que desmoraliza y quiebra el espíritu humano no es amor en absoluto. Para que sea completo, debe tener la dimensión de la soberanía personal, un sentimiento de libertad y dominio sobre las fuerzas que disminuyen el amor pleno.



Examina el aspecto afectivo del amor, la expresión del amor y su grado de intensidad. Todos tienen la capacidad de amar en su corazón. La pregunta es si - y como - lo concretamos y expresamos.

PREGUNTAS:
¿Cuál es mi capacidad de amar a otra persona?
¿Tengo lugar para otro?
¿Cómo expreso amor?
¿Tengo la capacidad de tender una mano solidaria a alguien que no conozco?
¿A quién amo?

EJERCICIO:
Encuentra una nueva manera de expresar amor a un ser querido.


Shalom!

Yahy'h


jueves, 5 de abril de 2012

Leyes de la Cuenta del Omer

Prescripciones de la Cuenta del Omer

Los 49 días entre la festividad de Pesaj y Shavuot, se distinguen por la costumbre de la sefirá, es decir la cuenta del Omer. Este año de 2012 comienza el día 7 de Abril; y hasta el 25 de Mayo.


  • 1. Se cuenta el Omer día por día y a partir del séptimo día, se cuentan los días y las semanas.


  • 2. Se cuenta el Omer de pie. Sin embargo, se cumple con su obligación si se cuenta sentado.

  • 3. La obligación de contar el Omer cada noche empieza a partir de la caída de la noche -aparición de las estrellas-. Si por error se contó el Omer durante el crepúsculo, antes de la aparición de las estrellas, según cierta opinión de nuestros Sabios se cumple con la obligación, pero se recomienda en este caso volver a contar a la caída de la noche sin repetir la Berajá.


  • 4. Se cuenta el Omer hacia el final de Arbit, al cabo de la Amidá. Si ya es de noche, se cuenta el Omer aún antes de la oración de Arbit.

  • 5. El oficiante empieza por decir la Berajá seguida de la cuenta del Omer. Luego cada uno de los fieles repite la Berajá y cuenta él mismo, pues el deber de contar es personal.
La Bendición es la siguiente:

Baruj Atá, Ado-nai, Elo-heinu melej haolam, asher kidshanu bemitzvotav vetzivanu al sefirat HaOmer.

Bendito eres Tú, Señor, nuestro Dios, Rey del Mundo, que nos has santificado con Tus preceptos y nos ordenaste contar el Omer.

Luego se menciona el número del día, y el número equivalente de semanas y días que representa, por ejemplo:

- Hoy, son cinco días del Omer

- Hoy , son catorce días, que son dos semanas del Omer


  • 6. A partir del crepúsculo no debe cenar antes de cumplir con la obligación del Omer, pero si empezó a comer antes de la hora del Omer, no es preciso interrumpir y contará después de la comida.


  • 7. Si no sabe contar en Hebreo, se cuenta el Omer en cualquier otro lengua que conoce.


  • 8. Si, antes de contar, nos preguntan cual es la cuenta del Omer, hemos de responder: Ayer era tal día del Omer, pues si mencionamos la cuenta de hoy, ya habremos así cumplido con la obligación y no podríamos ya contar normalmente con la Berajá.


  • 9. Si se olvidó de contar al principio de la noche, puede hacerlo toda la noche. Si omitió de contar durante la noche, puede reparar este olvido durante el día, pero sin decir Berajá, y en las noches siguientes sigue contando con la Berajá.


  • 10. Pero si omitió de contar aun durante el día, la cuenta de 49 días ya no será completa y, no habiendo observado la condición de "siete semanas enteras", ya no podrá decir la Berajá durante el resto del período del Omer y tendrá que contentarse en pedir cada día a otra persona cuando bendice que piense incluirlo en su Berajá y él mismo contará sin Berajá.


  • 11. Antes de decir la Berajá, hay que saber qué día se va a contar.

  • 12. Si se equivocó una noche en la cuenta y sólo a la noche siguiente se dio cuenta del error, es como si no hubiese contado aquel día, y ya no puede decir la Berajá los días siguientes. Esto se aplica en el caso que está seguro del error, pero ante la duda si se equivocó o no, puede seguir contando los demás días con Berajá.


  • 13. Las mujeres están exentas de contar el Omer. Si lo desean, pueden contar sin Berajá.


  • 14. Las mujeres tienen la costumbre de no hacer labores durante las noches del Omer, a partir de la caída de la noche.



(Selección extraída del libro "Shuljan Aruj", por Rabí Abraham Hassan)

¿Por qué contamos el Omer?

Por el Rab. Ierujam Eilfort

A partir de la segunda noche de Pesaj hasta el día anterior a la fiesta de Shavuot, el pueblo judío comienza una Mitzvá única llamada sefirat ha'omer (cuenta del omer). La Tora nos ordena contar cada año siete semanas completando un total de 49 días. Al final de este período,celebramos Shavuot, que significa “semanas.”

Esto es considerado una Mitzvá, por eso la Cuenta del Omer, que recitamos cada noche, es precedida por una bendición. Sin embargo, podemos recitar la bendición, solo si no hemos faltado a la cuenta. Si hemos olvidado de contar el Omer, aunque sea una noche, no podemos recitar más la bendición, sino debemos escuchar la bendición de otra persona que si haya mantenido la cuenta completa y después hacemos nuestra cuenta.

Durante los tiempos del Santo Templo de Jerusalem, después de contar el Omer, era traída una ofrenda especial de grano. Esta ofrenda que se traía, era agitada en diversas direcciones, similarmente a cómo se agita el lulav durante la fiesta de Sucot, para demostrar que la presencia del Todopoderoso lo abarca todo.

¿Por qué contamos actualmente? Existen varias razones. La primera es, que la cuenta manifiesta nuestra emoción frente a la inminente entrega de la Torá, celebrada en Shavuot. De la misma forma que un niño cuenta a menudo los días hasta el termino de las clases, o por las próximas vacaciones de la familia, así también nosotros contamos los días para demostrar nuestro entusiasmo en recibir nuevamente la Torá (que de hecho, recibimos en un sentido renovado cada año).

También sabemos que este período es apropiado para prepararse y refinarse espiritualmente. Cuando el Pueblo judío estaba en Egipto hace casi 3.400 años, se habían asimilado a muchas de las inmorales costumbres de los egipcios. Los judíos se habían hundido en un nivel sin precedente de decadencia espiritual y estaban al borde de la destrucción. En el último momento posible, los hijos de Israel fueron redimidos milagrosamente. Experimentaron un renacimiento espiritual y ascendieron rápidamente a un estado colectivo de santidad nunca antes alcanzado. Eran tan santos, de hecho, que cuando estaban parados al pie del Monte Sinai para recibir el Torá, fueron comparados a los ángeles.

Fue durante ese período de 49 días que experimentaron esta transformación tan radical. ¡De los niveles mas despreciables, a las alturas más excelsas en apenas siete semanas!

Los mandamientos de la Torá no son simplemente una parte de nuestra historia, sino que por el contrario representan una lección de vida para cada judío. Vemos la Torá como si fuese entregada cada día nuevamente y nos ocupamos de ella y de sus mandamientos con un vigor renovado.

También debemos aplicar a nuestra vida cotidiana esta lección de la cuenta de omer. Es específicamente durante este periodo que debemos esforzarnos para crecer y madurar en nuestro estado espiritual. La Torá no nos permite que nos consideremos satisfechos con nuestro actual nivel de espiritualidad. Por el contrario nos exhorta a fijarnos altas metas para nosotros mismos y después esforzarnos metódicamente hasta alcanzar esas metas.

El crecimiento que experimentamos durante este tiempo es comparable con un maratón. Establecemos el ritmo y lo intentamos mejorar día a día hasta que alcanzamos el día en que recibimos nuevamente la Torá. En este proceso miramos profundamente dentro de nosotros y trabajamos sobre todos nuestros aspectos negativos. Si nos vemos desprovistos de amabilidad, cambiamos nuestra agenda para hacer mas obras caritativas. Si estamos faltando en el área de la justicia, nos comprometemos a elevar nuestros niveles de entereza mejorándolos para elevarlos al máximo de nuestras posibilidades. Y así también en todas las áreas de nuestra personalidad.

Shalom!

miércoles, 14 de marzo de 2012

Conservadores, Ortodoxos o reformistas...


¿Cuál es la diferencia entre el judaísmo Ortodoxo, el judaísmo Conservador y el judaísmo Reformista?

Posiblemente no sea la persona indicada para responder a esta pregunta ya que, personalmente, no creo que haya "istmos" en ser judío. Simplemente somos judíos, con nuestra Torá y nuestra voluntad de ser judíos.

Sin embargo, voy a tratar de dar una descripción objetiva de lo que estos "istmos" significan en términos prácticos:

Hasta el Siglo XIX éramos meramente judíos. Manteníamos la Halajá, -es decir la interpretación rabínica de las normas y pautas de la Torá- y durante 3.000 años, desde el Sinaí, venimos manteniendo una firme tradición. Si algún individuo o grupo se desviaba de la Halajá, generalmente era alejado del pueblo judío.

Luego vinieron los Reformistas. Su punto de vista era: "las cosas están cambiando. Ahora sabemos que no hay necesidad de mantener la kashrut, el Shabat, la circuncisión o creer en un retorno a Sión". En Alemania decían: "Berlín es nuestro Jerusalén". En los EE.UU. era Washington.

Después vinieron los Conservadores: Su punto de vista era: "Estos rabinos reformistas han ido demasiado lejos. Es preciso conservar algunas de las tradiciones básicas del judaísmo". De modo que revivieron una forma de alimentación kasher, del Shabat y de la circuncisión. Pero no estaban demasiado convencidos con respecto al tema Washington.

Aquellos judíos que no seguían estas líneas de pensamientos eran catalogados como "Ortodoxos". Ellos nunca pidieron ser llamados así, pero éste fue el nombre que se les dio. En lo que me es personal no me veo como ortodoxo, ya que pienso acerca de mi judaísmo como algo muy radical y bueno, poco ortodoxo.

Tampoco veo el motivo que puede haber para reformar mi judaísmo. Preferiría que mi judaísmo me reformara a mí. Después de todo, aquellas cosas que los padres de la reforma vieron como algo obsoleto ahora están de moda nuevamente y son cada vez más populares.
Por ejemplo, en los últimos diez años el número de alimentos kasher que hay en el mercado se incrementó en un 2000%. Y en lo que se refiere a Jerusalén, la realidad es bastante obvia. En 1948 el movimiento reformista dio una marcada media vuelta.

Ahora bien, me da la sensación que con lo anterior he provocado más preguntas que las respuestas que he podido ofrecer.

Pero eso está bien, porque forma parte de lo que representa ser judío: poder pensar libremente y plantear preguntas.

Gentileza de Jabad.com por Tzvi Freeman